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Presentada queja en la Oficina del Defensor del Pueblo

El día 20 de junio de 2011, Conjuntos Difusos ha presentado una queja en el registro de la oficina del Defensor del Pueblo en relación a la fase de tratamiento que realiza la Unidad de Identidad de Género, previa a la intervención quirúrgica de los pacientes transexuales, denominada “Experiencia de la vida ” Real” .

Durante esta fase del tratamiento se imponen, desde recomendaciones sobre el atuendo “correcto”, hasta directrices sobre como deben ser las relaciones familiares con la pareja o los hijos. El cumplimiento de estas indicaciones es imprescindible para que el equipo médico considere que la persona es idónea para acceder a la cirugía de reconstrucción genital. En la práctica, esta situación se resume en que si a los facultativos no les gusta como visten sus pacientes, les niegan el acceso a las cirugías.

Aunque la queja se ha presentado bajo el paraguas de “Conjuntos Difusos”, se trata del resultado de un grupo de trabajo compuesto, además, por activistas del movimiento feminista, lesbiano y queer, junto con pacientes de la propia Unidad de Madrid, y de Unidades de otros puntos del Estado Español, demostrando que la lucha por la autonomía y la dignidad de aquellas personas cuya identidad no encaja dentro del binario hombre/mujer no es sólo una cuestión trans. La falta de libertad en todo lo concerniente a nuestra identidad y forma de entender el género afecta de manera más visible y violenta a las personas transexuales, pero no únicamente a ellas, pues el código de género se aplica sobre toda la sociedad.

Una de las formas de incidir en esta situación, cristalizada en la exigencia de la “Experiencia de la Vida Real” a las personas transexuales, pero generalizada a niveles más sutiles para el resto de la población, es lograr aunar fuerzas, y conseguir que los diferentes orígenes, puntos de vista, intereses y experiencias existentes dejen de ser causa de enfrentamiento y fragmentación para convertirse en fuente de riqueza común.

Mediante esta Queja presentada ante la Defensora del Pueblo exigimos que se elimine inmediatamente una práctica de imposición médica autoritaria y avasalladora, e invitamos a sumarse a nuestra causa por la libertad a cuantas personas y organizaciones crean que la “Experiencia de la Vida Real” no debe ser considerada un requerimiento obligatorio para acceder a los tratamientos en las U”T”IG’s (Unidades de género de la sanidad pública).

Para más información o manifestar sus opiniones pueden contactarnos a través del grupo “Manifiesto contra el Test de la Vida Real” de Facebook, o por e-mail en autonomíatrans@gmail.com

This Post Has 3 Comments

  1. Anonymous dice:

    Creo que la información que contais es literalmente falsa. Las personas como yo atendidas en la UTIG de Madrid damos, con ayuda de los profesionales de dicha Unidad, una serie de pasos para transformar nuestra apariencia en la que corresponde al sexo que sentimos. Eso inclyue los genitales, pero también la ropa, elmaquillaje, la forma de andar,… A mi no me han impuesto nada, solo me suelen pedir que me fije en cómo se mueve una mujer y cómo lo hace un hombre. Una compañera incluso hizo de profesora en unas sesiones en la UTIG para enseñarnos a movernos como mujeres. Porque nuestro esqueleto de hombres es diferente y hay que aprender a hacerlo.
    La teoría Queer… he leído algo y me parece que es una completa majadería sin base científica alguna pero que resulta útil para justificar posiciones personales de algunos y algunas. O sea si yo siento que mi identidad sexual pasa por llevar una oreja en la frente, exijo que me implanten una oreja en la frente (y además gratis) o de lo contrario me quejaré de que están violando mis derechos y pediré el apoyo de activistas, feministas, LGTB y políticos radicales. La inmensa mayoría de nosotros nos sentimos hombres o mujeres, no seres neutros o pertenecientes o “otro sexo”. Las mujeres que quieren conservar su pene lo hacen porque en los programas de cotilleo televisivo les pagan un dineral. O porque lo ganan en la prostitución de alto standing. Si alguien se siente mujer pero quiere vestir como un hombre, moverse como un hombre, hablar como un hombre,… ¿es lógico suponer que un cirujano vaya a querer quitarle quirúrgicamente su pene? Yo desde luego me negaría. Lo que pedís es que el mundo, o sea la gente, e incluso la ciencia y la verdad, se adapten a lo que os resulta más cómodo en cada momento. Esto no parece un problema de derechos, es un problema de tener demasiado morro. Deberíamos estar agradecidas a que existan estas UTIG, que en muchos paises del mundo están prohibidas y que nos dan un servicio de calidad y gratuito. En todo caso podemos quejarnos de que no compren el dichoso aparato de depilación y nos obliguen a pagarlo de nuestro bolsillo. O a las listas de espera que empieza a haber. Pero ¿quejarnos de si somos mujeres nos sigan que lo demostremos, que no parezcamos hombres?
    A veces pienso que algunas de vosotras realmente sí que tenéis un trastorno.
    Tenéis derecho a protestar. Lo que no tenéis es razón.

  2. Estimada anónima:

    Se descalifica usted misma. Esos argumentos tal vez le sean de utilidad para relacionarse en foros (virtuales o reales) de ideología conservadora y cristiana, cuyo discurso, al igual que el suyo, gira alrededor de tres ejes:

    - Acusación de intentar de imponer nuestra disparatada forma de pensar a otras personas.
    - Arbitraje respecto de quien es mujer y quien es hombre, poniendo por delante de la voluntad de la persona los requisitos que a usted le parezcan convenientes.
    - Negación del derecho a las operaciones de reconstrucción genital partiendo de la base de que son un capricho innecesario y un sinsentido contra natura.

    Afortunadamente, las personas trans tenemos reconocidos los mismos derechos que el resto de personas, por más que a usted, sea quien sea (por sus palabras, tal vez sea usted un* de l*s profesionales que trabajan en la UTIG, o el Obispo de Madrid, o el presidente de Falange Española), le moleste.

  3. Ángela Yi dice:

    Verás, querida Anónima (seguramente profesional de la Utig de Madrid):

    Yo también soy usuaria de la Unidad, y también estoy muy AGRADECIDA de que exista.

    No sé si te has dado cuenta, pero estas quejas no se dirigen contra la Unidad de Madrid, ni contra NINGUNX de sus profesionales, sino contra una fase del protocolo que emplean, que es ILEGAL, simplemente, porque permite pisotear los DERECHOS CONSTITUCIONALES de lxs pacientes. No es que vayan a hacerlo, ni que lo hagan siempre, ni que a la mayoría ni se les haya pasado por la cabeza, sino que SE LES PERMITE HACERLO, y eso debe ser evitado, prohibido, erradicado, de una unidad hospitalaria, ¿no?…

    Pero no SÓLO de la Unidad de Madrid, sino de TODAS ELLAS.

    ¿Sabes cuál es la justificación que aportan de su existencia (la mayoría saben que es ilegal)?: ¡Pues que siempre se ha hecho igual!

    Mira, si algo es ILEGAL, y permite vulnerar impunemente la dignidad humana, debe ser prohibido, NO PERPETUADO porque a lxs pobres transexuales haya que tratarles SIEMPRE como a seres inferiores, carentes de derechos (como a las mujeres, o a los negros y asiáticos hace un siglo).

    Y llevarte la contraria, y hacerte caer en contradicciones es muy sencillo:

    ¿Puedes definir, por favor (si no estáis muy ocupados en el hospital), “PARECER UNA MUJER”?

    Verás: Esta misma semana me ha dado a entender (a mí personalmente),una de las profesionales de la Utig, que ella SÍ parece una mujer, y yo NO lo parezco…

    ¿Sabes cuál era la diferencia indumentaria entre nosotras dos?… pues que… ¡tachaaannn!… ¡ELLA LLEVABA UNA BATA BLANCA!

    (Las dos llevabamos pantalones y blusa de mujer, pendientes, mi pelo es más largo que el suyo, y el maquillaje era inexistente o imperceptible).

    ¿Qué quiero decir?… ¡NO ES DIFÍCIL!, ¡PIÉNSALO! (aunque no estés acostumbrada)… Pues que la percepción del género “correcto” de cada cual, es algo SUBJETIVO. En una sociedad occidental, en un país libre, ya no existe (como hace 50 años en EEUU, en vida del Dr. Benjamin) un “STANDARD DE MUJER” (o de hombre)…

    Tratar de imponerles a los demás mi particular y subjetiva visión de lo que es “parecer una mujer (o un hombre)”, es un ABUSO, un ATROPELLO, una DISCRIMINACIÓN, pero es mucho peor si lo utilizo para negarle a alguien su derecho constitucional a la salud… ¿voy bien?, ¿se me va entendiendo? …

    No sé si por edad podrás recordar a una super-atleta checa llamada Jarmila Kratochvílová (si no, es fácil encontrarla en Google)… Pues la pobre tuvo que soportar toda su carrera que la atacaran porque no se puede ser más masculina… JAMÁS dejaran de decir que “PARECE UN HOMBRE”, y es una mujer bio… Si fuera trans, tú y los de la cantinela ACIENTÍFICA de “PARECER UNA MUJER” no le permitiríais operarse, ni hormonarse…

    Ahora te pregunto: ¿pero tú quién narices te crees que eres, para decirle a la gente lo que tiene, o no, que ponerse o quitarse?…

    Si tuvieras un mínimo de corazón, no digo ya de cerebro (no hay que pasarse pidiendo, que luego dicen que tenemos mucho morro), no se te ocurriría escribir esas barbaridades!!

    Y eso es todo, espero que se me haya entendido bien…

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